| fernando_acero ( @ 2008-09-10 20:35:00 |
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Una podenca abandonada para que muriera de inanición
Una podenca abandonada para que muriera de inanición
El pasado domingo fuimos al la parcela de unos amigos cerca de Aranjuez, la parcela tiene una pequeña elevación y en su parte superior, una alberca. La alberca suele estar vacía, por lo que tiene un ancho tablón para facilitar la salida, en el caso de que un animal caiga accidentalmente en su interior.
Sin embargo, cuando uno de mis hijos subió a la alberca, se llevó la desagradable sorpresa de encontrarse una preciosa podenca andaluza de aproximadamente un año de edad, dentro de ella. Alguien había metido allí y había tirado el tablón para que no pudiera salir, dejándola sin agua ni comida, con la intención de que muriera en una dolorosa agonía por inanición. El animal tampoco tenía collar, ni ninguna identificación que nos permitiera localizar a sus dueños, lo que tampoco nos permitía descubrir al culpable de semejante atrocidad.
Estaba agotada y por las deposiciones que había dentro de la alberca, calculamos que llevaba allí unos cuatro días, con sus respectivas noches, expuesta al sol y a las inclemencias del tiempo, sin nada que beber ni comer.
Las paredes estaban teñidas de sangre por las heridas que se había hecho en las almohadillas de las patas al intentar salir de aquel infierno improvisado y también mostraba heridas profundas en la parte interior de las dos patas traseras, que posiblemente eran fruto de los golpes que se llevó al intentar salir de la alberca.
La perrita estaba muy asustada y no se dejaba coger, pero a pesar de que estaba muy delgada y débil, hizo un esfuerzo por levantarse y alejarse de nosotros temblando de miedo y con el rabo entre las patas cuando la intentamos sacar de la alberca. Poco a poco, con un cuenco de agua fresca en la mano, logramos que se acercase y que se dejase acariciar un poco. Bebió una gran cantidad de agua casi con desesperación, pero no tenía fuerzas para masticar, por lo que rechazaba toda la comida que le dábamos, lo que nos preocupó mucho ya que mostraba signos de insolación. Mi hijo mayor le partió en trozos muy pequeños un poco de carne que nos había sobrado de la comida y poco a poco, fue comiendo algo. Después ya se dejó coger y permitió que la sacásemos de aquel lugar que le podía haber supuesto una lenta y dolorosa agonía por culpa de algún desalmado. Más tarde tomó un poco de leche y cuando se encontró algo mejor, se comió con ansia el pienso que había sobrado de nuestros perros y comenzó a acercarse a ellos, aunque no sin cierto recelo.
He de decir, que esta perrita ha tenido mucha suerte dentro de lo que cabe, ya que hacía tiempo que no pasábamos por la parcela. De hecho, fuimos allí el pasado domingo, por considerar que no haría demasiado calor para estar en el campo con la familia, algo que luego no resultó ser así. También es cierto, que en muchas ocasiones ni subimos a la alberca, por lo que la decisión de mi hijo mayor de pasear por allí después de comer, le salvó la vida a esta perrita. Supongo que no hubiera aguantado un día más en esas condiciones tan duras, sobre todo, por la falta de agua y por la gran pérdida de sangre que le provocaron las heridas de las almohadillas delanteras, que las tenía destrozadas.
Rubia, que así la hemos llamado, es un animal muy dócil a pesar de que parecía que tenía mucho miedo de los seres humanos y temblaba casi sin control al acercarnos, supongo que por un terrible historial de maltratos anteriores. Poco después, tras unas cuantas caricias y muchas palabra suaves, se tumbó en el suelo, se tranquilizó, por lo que aprovechamos para curar las grandes heridas que tenía. No ofreció ninguna resistencia mientras que la curábamos, a pesar de que le deberían doler bastante cuando se las limpiábamos. Mientras, nos miraba con sus grandes ojos claros como la miel, como si agradeciera que la estuviésemos curando y la hubiéramos salvado de una muerte segura, sin embargo, me pareció que su mirada era triste y apagada, como consecuencia del terrible trago que acababa de pasar y por la desesperación de no poder salir de su encierro.
A pesar de las circunstancias, la perrita estaba bastante limpia y no mostraba muchos parásitos, además, parecía acostumbrada a viajar en coche ya que cuando nos fuimos, se metió en la furgoneta y se tumbó en la parte trasera con los otros perros, por lo que pensamos que su verdugo ha sido un cazador descontento con el animal, o cansado de él, como es demasiado frecuente en este país. Perros sin control sanitario, sin chip, ni vacunaciones, para poder deshacerse de ellos sin dar explicaciones y en muchas ocasiones, de forma cruel y dolorosa para los animales.
Ahora la tiene un amigo que tiene otros perros de caza en una finca cercana, la está curando de sus heridas e intentando recuperarla de la desnutrición y deshidratación severa que presenta, pero estamos buscando una casa, una familia que la quiera y la cuide como se merece.
Basta ver las fotos para comprender que la persona que es capaz de hacer esto a un animal indefenso, cariñoso y noble como Rubia, es un desalmado que no merece ser calificado de ser humano. Creo que este tipo de conductas no están suficientemente penadas en este país y por desgracia, son demasiado frecuentes.
Actualización 11 de septiembre de 2008:
He visto algunos comentarios que hacen referencia a la posibilidad de que se pudiera caer el tablón por accidente y quiero aclarar que eso es imposible.
En primer lugar el tablón apoya en el otro lado de la alberca, es decir, es bastante más grande que el ancho de la alberca, por lo que no puede resbalar hacia abajo. En segundo lugar, es un tablón de obra de los que se usan para la base de andamios, es ancho y grueso, por lo que pesa mucho. Es imposible que un animal del tamaño y fuerza de Rubia e incluso más grande, lo pueda tirar o incluso mover un centímetro una vez que está apoyado en su sitio.
Ha sido necesario mover el tablón hasta ponerlo en la diagonal para que pudiera entrar en el espacio disponible, por lo lo que es imposible que Rubia lo haya desplazado los casi dos metros necesarios y arrastrándolo por el borde, con todo lo que ello supone, para poder tirarlo al fondo de la alberca.
Actualización 18OCT08:
La perra ya está con una persona que la cuida. El otro día pasé a verla, está muy recuperada, tanto de las heridas de las patas, como de la deshidratación y falta de alimento. Es muy cariñosa y ahora que está mejor, se la ve mucho más activa y animada que cuando la recogimos.
"Copyleft 2008 Fernando Acero Martín. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved."

