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Los malditos resaltos... y razones de peso para revisarlos

Hace unos meses hablaba de los resaltos que están poblando las calzadas de la mayoría de los pueblos de este país, resaltos que son alegales, puesto que no hay norma que los ampare y el Ministerio de Fomento nunca publicó la normativa técnica, a pesar de lo que dice el actual Reglamento de Circulación.

Lo más curioso es que a pesar de lo escandalosa que es esta situación, nadie ha movido un dedo para solucionar este grave problema de seguridad vial y que afecta a diario a millones de vecinos. Lo cierto es que son una forma efectiva de reducir la velocidad en las travesías y en los cascos urbanos y que no pasaría nada si estuvieran hechos con mesura y con un mínimo de criterio, pero lo cierto es que la mayoría están mal señalizados, o que a pesar de marcar un límite de velocidad arbitrariamente bajo, son imposibles de pasar a la velocidad marcada sin dañar los bajos del vehículo. Hay resaltos en los que tocan los bajos un coche homologado, con independencia de la velocidad a la que pase sobre él y a pesar de que están marcados por los golpes de los vehículos, parece que no importa a nadie que eso sea así.


Parece que algunos responsables municipales esperarán que a base de golpes se acaben reduciendo el tamaño exagerado de algunos resaltos que han instalado. Pero cuando se producen daños en los vehículos ¿es solamente culpa de los conductores? y si es así ¿cómo afectan estos resaltos a todos los vecinos y a otros usuarios de la vía?.

En Ciempozuelos, los resaltos fueron puestos, no sin polémica, por el anterior Gobierno socialista, marcado por su escándalo de corrupción, pero también parece cierto, que al actual Gobierno del PP la existencia de resaltos de tamaño y forma no adecuada y que tanto perjudican a los vecinos del pueblo, no les importa lo más mínimo.

Veamos algunos argumentos en contra de estas salvajadas alegales que pueblan la geografía nacional. Que conste, como ya comenté en su momento, que no me opongo a su uso, simplemente pido una norma de obligado cumplimiento, que regule su señalización, tamaño y geometría, así como la modificación urgente de los que estén mal instalados o construidos.

Creo que lo que pido es más que razonable, dadas las circunstancias. Es evidente que es necesario reducir la velocidad en los cascos urbanos, hay que evitar atropellos y accidentes provocados por el exceso de velocidad, pero también es cierto, que dicha limitación ha de ser lógica y que ha de ser lograda de forma razonablemente segura. Es decir, hay que establecer un equilibrio entre la reducción de velocidad efectiva dentro del casco urbano y los otros factores, como el riesgo, la contaminación, la salud de los vecinos, o simplemente, las molestias para los usuarios de la vía.

ARGUMENTOS CONTRA LOS RESALTOS


a) Los resaltos, sobre todo, si están mal construidos o dimensionados, acaban dañando los amortiguadores y la dirección de los vehículos, en mayor o menor medida, aunque es cierto, que ello lo será en función a la velocidad a la que se pasen. Pero también es cierto, que
dado el abuso de estos dispositivos y la necesidad de pasar repetidamente sobre ellos, la velocidad del deterioro de estos elementos es muy elevada, lo que a la larga, supone un riesgo para la seguridad. Recordemos que la dirección y la suspensión, son elementos que afectan a la estabilidad y en definitiva, a la seguridad activa del vehículo y que no están diseñados para el paso repetitivo sobre estos dispositivos de reducción de velocidad.

b) Estos obstáculos son un problema para los vehículos de emergencia y en especial, para las ambulancias. Recordemos que representan un riesgo para la seguridad y una molestia muy dolorosa para los heridos, sobre todo, en casos de politraumatismo. Sin contar por supuesto, el aumento de los tiempos de traslado o para la asistencia, en casos de emergencia (bomberos, policía, servicios médicos, etc) que supone en la actualidad el uso y abuso de estos dispositivos, sin duda, algo a tener en cuenta.

c) Aumentan la contaminación, el ruido y el consumo de combustible, así como el desgaste de otros elementos del vehículo, como embrague o frenos. Este desgaste será mucho mayor, si los resaltos están mal diseñados y se han de pasar a una velocidad excesivamente baja, lo que desgraciadamente, parece ser la tónica general. En definitiva, estos dispositivos tienen un impacto ecológico muy negativo dentro de los cascos urbanos, que puede agravarse, como veremos más adelante, si encima se rompe el cárter de un vehículo. Obligar a conducir con marchas muy cortas, en la mayoría de las ocasiones en primera o segunda, abusando del acelerador y el embrague, provoca el aumento de revoluciones para poder sobrepasar los obstáculos y también en los tramos, en ocasiones, demasiado cortos entre dos resaltos y con ello, aumenta de forma considerable el ruido, la contaminación, el desgaste del vehículo y el consumo de combustible.

d) Representan un riesgo evidente, sobre todo, para los vehículos de dos ruedas, como motocicletas y bicicletas. Riesgo que como hemos dicho, en muchas ocasiones, se ve agravado por su deficiente señalización, iluminación, construcción, ubicación o diseño.

e) Es frecuente que se produzcan daños en los bajos del vehículo, sobre todo, si el resalto no tiene la geometría o las dimensiones adecuadas, que como hemos dicho, a falta de normativa del Ministerio de Fomento, es la tónica general. Normalmente, estos daños se producen los faldones, taloneras, tubos de escape o parachoques. En mi caso, que soy propietario de un Passat (nuevo modelo), siempre toco con el escape en la bajada de algunos de los resaltos de Ciempozuelos, sobre todo, cuando vamos toda la familia y con independencia de la velocidad a la que los pase sobre ellos. Ni que decir, que mi coche está homologado y que no ha sufrido modificaciones, por lo que el problema está en el deficiente diseño del resalto.

f) Un hecho demasiado frecuente es la rotura del cárter. Si es el caso, los problemas son variados y son especialmente graves, pudiendo llegar a afectar a la salud o a la seguridad de terceros, como explicaré seguidamente:

    1) Se produce el derrame del aceite del motor, líquido altamente contaminante. Si se filtra a través de sistema de alcantarillado o a las aguas subterráneas, tiene una gran capacidad de deterioro medioambiental. En el agua produce una película completamente estanca, que impide la oxigenación y que acabará con la vida de los seres vivos de la zona afectada. Un litro de aceite de motor contamina de forma prácticamente irreversible, más de un millón de litros de agua y afecta muy negativamente el funcionamiento de las depuradoras, pudiendo dejarlas inoperativas. Este es un contaminante muy difícil de tratar y muy poco biodegradable. Recordemos que un cárter de coche suele contener entre 4 y 6 litros de aceite de motor y es posible, como en el caso de Ciempozuelos, que se vierta el contenido de varios de ellos cada semana, sin que ni siquiera se preocupe nadie de remediar los vertidos, a pesar de lo que dicta la normativa medioambiental, una vez que se han producido.


Aquí se puede ver el punto, en la parte de salida de uno de los resaltos mal dimensionados que hay en Ciempozuelos (exceso de altura, reducida longitud y colocación en una cuesta de elevada pendiente), en el que se ha producido la rotura del cárter y el inicio de la pérdida del aceite del motor. El conductor no se dio cuenta del daño y el vehículo quedó inutilizado a escasos 1.000 metros del lugar de impacto, tras derramar en la calzada cinco litros de aceite del cárter.

    2) El daño del cárter, si se produce de forma inadvertida, acabará de forma casi invariable, con la destrucción del motor del vehículo, por exceso de temperatura y posible fundición o "gripado" de sus partes móviles. Avería  que tendrá un valor muy elevado para el usuario, puesto que lo más probable es que le obligue a la sustitución del motor. Aunque parezca que este es un caso extremo, desgraciadamente, es el más normal en el caso de romper el cárter, puesto que basta un golpe muy pequeño y que puede ser considerado sin importancia por el conductor, para que se produzca la rotura o fisura de un cárter que en su mayoría, son de aleación ligera.


Vista general del peligroso y contaminante rastro de aceite dejado en la calzada por los daños en los bajos del vehículo.

    3) El derrame de aceite de motor, además de su efecto contaminante que hemos señalado, puede suponer un innegable riesgo para otros usuarios de la calzada. Este riesgo es mucho mayor, si se producen encharcamientos en curvas, semáforos, o pasos de peatones, en los que la adherencia a la calzada es vital y es especialmente grave, para los peatones, o para los usuarios de vehículos de dos ruedas.

Quiero señalar, que ayer tras tener conocimiento del vertido correspondiente a estas fotografías, se puso en conocimiento mediante llamada telefónica a la Policía Municipal de Ciempozuelos para que se tomasen las medidas necesarias para paliar sus efectos y el riesgo para los usuarios de la vía.


Acumulación de aceite sobre otro resalto correspondiente a otro paso de peatones y que ha sido motivada por la reducción de velocidad del vehículo dañado a su paso sobre el mismo, con el evidente riesgo para los usuarios de la vía.


Peligroso charco de aceite en la zona de frenada de un semáforo. Se puede apreciar como un vehículo de dos ruedas, posiblemente, un ciclomotor, ha pisado dicha mancha, con el riesgo que ello supone para su conductor y el resto de usuarios de la vía.


Aquí se puede apreciar como distintos vehículos, algunos de dos ruedas, han pisado el charco de aceite situado en la zona de frenada del semáforo, instantes antes de tomar una curva de 90º.

Como he dicho antes, solamente quiero hacer una llamada al sentido común para evitar males mayores que los que se quieren corregir con estos dispositivos de reducción de velocidad.

ACTUALIZACIÓN

Después de la notificación de ayer por la noche a la Policía Municipal, la única medida que se ha tomado ha sido echar tierra sobre la mancha de mayor tamaño, algo que tiene nula efectividad desde el punto de vista ecológico y más de dudosa desde el punto de vista de la seguridad vial, sobre todo, para los vehículos de dos ruedas, o en un punto, como es el caso, en el que se necesita una máxima adherencia con el asfalto (cuesta abajo, semáforo con paso de peatones y previo a un giro obligatorio de 90º).

Después del aviso a la Policía Municipal de Ciempozuelos de ayer por la noche, solamente se ha echado un poco de arena sobre la mancha de mayor tamaño, que estaba situada en el semáforo. Medida de nula efectividad ante el riesgo ecológico del aceite de motor y de muy dudosa eficacia a la hora de evitar el deslizamiento o las pérdidas de control, sobre todo, de vehículos de dos ruedas.


Como se puede ver, hoy lunes por la mañana, sigue estando la enorme y peligrosa mancha sobre el resalto del paso de peatones de acceso a la estación de Renfe Cercanías, lugar muy transitado por los vecinos del pueblo.


Una vista detallada del deslizante reguero que hay en plena curva poco antes de llegar al paso de peatones de la estación de Renfe Cercanías.

Hay que señalar, que la
Ley 10/1993, de 26 de octubre, sobre vertidos líquidos industriales al Sistema Integral de Saneamiento. El objeto de dicha norma, es la de regular los vertidos líquidos industriales al Sistema Integral de Saneamiento, con el fin de proteger las instalaciones de saneamiento, los recursos hidráulicos, y por tanto el medio ambiente y la salud de las personas en la Comunidad de Madrid. Lo que considero suficientemente importante como para hacer más caso del que se está haciendo en este pueblo.

Artículo 5. Vertidos prohibidos.

Quedan prohibidos los vertidos al Sistema Integral de Saneamiento de todos los compuestos y materias que de forma enumerativa quedan agrupados, por similitud de efectos, en el anexo 1.

Anexo 1.

2. Residuos sólidos o viscosos: Se entenderán como tales aquellos residuos que provoquen o puedan provocar obstrucciones en el flujo del Sistema Integral de Saneamiento o que puedan interferir en el transporte de las aguas residuales. Se incluyen los siguientes: Grasas, tripas, tejidos animales, estiércol, huesos, pelos, pieles, carnazas, entrañas, sangre, plumas, cenizas, escorias, arenas, cal apagada, residuos de hormigones y lechadas de cemento o aglomerantes hidráulicos, fragmentos de piedras, mármol, metales, vidrio, paja, virutas, recortes de césped, trapos, lúpulo, desechos de papel, maderas, plástico, alquitrán, así como residuos y productos alquitranados procedentes de operaciones de refino y destilación, residuos asfálticos y de procesos de combustiones, aceites lubricantes usados, minerales o sintéticos, incluyendo agua-aceite, emulsiones, agentes espumantes y en general todos aquellos sólidos de cualquier procedencia con tamaño superior a 1,5 centímetros en cualquiera de sus tres dimensiones.

Dicha norma, también especifica que son los Ayuntamientos los responsables de velar por el cumplimiento de la política medioambiental, sobre todo, si atendemos a la jurisprudencia española que dice que los Tribunales podrán imputar responsabilidades a los funcionarios que actúen por omisión en procedimientos por delitos medioambientales o contra la salud pública.


"Copyleft 2007 Fernando Acero Martín. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved".

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Soluciones a golpe de talonario.

  • Jun. 11th, 2007 at 11:46 PM
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Soluciones legislativas a golpe de talonario

Poco a poco, nos vamos acostumbrando a que nuestros políticos disparen con pólvora del Rey a la hora de administrar los dineros públicos. Atrás quedó eso que decía nuestra querida ministra Carmen Calvo "estamos administrando dineros públicos y el dinero público no es de nadie". Asuntos como que el Ayuntamiento de Barcelona se gaste más de 500.000 euros por poder usar un paquete ofimático de una multinacional extranjera durante tres años, cuando hay alternativas mucho más económicas, parece que ya no sorprenden, ni indignan a casi nadie.  En definitiva, estamos comenzando a ver como normal, algo que es claramente anormal.

Ahora me entero por un artículo de "El Mundo", que el Gobierno se gastará la no despreciable cantidad de 6 millones de euros (1.000 millones de las antiguas pesetas), en promocionar la "LAECAP (Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a las Administraciones Públicas).  No se, pero creo que hubiera sido más positivo, hacer una Ley de alto contenido social, rica en derechos y atractiva para los ciudadanos y no gastarse este dinero del erario público en promocionar algo a todas luces infumable. Para el que no lo sepa, si nadie lo remedia, tendremos un bodrio de Ley de Acceso a la Administración Electrónica, onerosa, liberticida e incompleta, más propia de una república bananera que de un estado de derecho.

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